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La ONU advierte que la crisis humanitaria en Cuba se agrava por la escasez de electricidad, combustible y medicamentos

La situación humanitaria en Cuba se está volviendo cada vez más grave debido a la prolongada escasez de combustible, los apagones y las presiones económicas que están afectando el acceso a la salud, los alimentos, el agua y otros servicios esenciales, advirtieron este viernes altos funcionarios de las Naciones Unidas tras una misión al país.

Desde Panamá, luego de una visita de cuatro días a Cuba, Edem Wosornu, oficial de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), y Altaf Musani, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), señalaron que la crisis está ejerciendo una presión creciente sobre el sistema sanitario y dejando a las personas más vulnerables en mayor riesgo.

“Sin suficiente combustible y más financiación, las personas más vulnerables, los niños, las personas mayores y las mujeres embarazadas, serán quienes más sufran”, dijo Wosornu.

Sistema de salud bajo presión

Según la OMS, la escasez de electricidad, combustible, medicamentos y suministros médicos está afectando gravemente a hospitales y clínicas en todo el país. La atención de emergencia, los servicios de laboratorio, los programas de vacunación y la atención materno infantil se han visto interrumpidos.

Más de 100.000 pacientes, entre ellos más de 11.000 niños, están esperando cirugías retrasadas por los cortes eléctricos y la falta de suministros, explicó Musani. Alrededor de cinco millones de personas que viven con enfermedades crónicas también enfrentan interrupciones en tratamientos vitales, incluidos miles de pacientes con cáncer que requieren radioterapia y quimioterapia.

El oficial advirtió que los apagones, que en algunas zonas duran hasta 20 horas, están obligando a los hospitales a suspender la mayoría de sus servicios, excepto los cuidados intensivos y la atención de emergencia. La falta de combustible también limita el funcionamiento de las ambulancias y restringe el acceso de los pacientes a la atención médica.

La crisis también está aumentando el riesgo de dengue, chikungunya y enfermedades transmitidas por el agua debido a las interrupciones en los sistemas de saneamiento, la refrigeración y el acceso al agua potable, añadió.

© UNOCHA
Edem Wosornu, directora de la División de Respuesta a Crisis de OCHA, y Altaf Musani, Director de Intervenciones en Emergencias Sanitarias del Programa de Emergencias de la OMS ( izquierda), conversan con la trabajadores durante un evento de distribución de alimentos en Cuba.

Una emergencia sostenida y multifacética

La oficial de OCHA describió la situación como una crisis de evolución lenta provocada por el efecto acumulativo de fenómenos climáticos extremos, huracanes, sequías, contracción económica y prolongadas carencias energéticas.

Durante la visita, la delegación viajó a La Habana y otras localidades, incluida una clínica materna en la provincia de Artemisa, donde el personal se ve obligado a subir agua manualmente por las escaleras porque las bombas no funcionan durante los apagones.

Los funcionarios también escucharon testimonios de familias que tienen dificultades para acceder a alimentos nutritivos y medicamentos básicos.

“Todas estas mujeres piden las mismas cosas”, señaló Wosornu. “Electricidad, alimentos, medicamentos y agua”.

Déficit de financiación antes de la temporada de huracanes

La ONU revisó en marzo su plan de acción humanitaria para Cuba, ampliándolo más allá de la recuperación tras los huracanes para responder a la creciente crisis energética. El llamamiento solicita 94 millones de dólares para asistir a dos millones de personas, aproximadamente uno de cada cinco cubanos.

Hasta ahora, se han movilizado más de 32 millones de dólares, incluidos aportes de la Unión Europea, España, Canadá, Qatar y el Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia de la ONU (CERF).

La financiación ha permitido transportar 48 contenedores con suministros de agua, saneamiento, salud, refugio y protección hacia las provincias más afectadas del oriente cubano.

La asistencia alimentaria ha llegado a unas 900.000 personas, mientras que bombas de agua alimentadas por energía solar y plantas portátiles de tratamiento de agua están ayudando a restablecer el acceso al agua potable para miles de personas. También se han instalado generadores eléctricos en más de 20 centros de salud para mantener servicios críticos.

Sin embargo, Wosornu advirtió que el llamamiento sigue financiado en menos de un tercio, con un déficit superior a los 60 millones de dólares cuando la temporada de huracanes del Atlántico comienza en junio.

Cuba entra en esta temporada con una “capacidad de respuesta severamente reducida”, afirmaron los funcionarios.

El equipo de la ONU en Cuba, liderado por el coordinador residente Francisco Pichón, continúa trabajando con socios nacionales e internacionales para sostener las operaciones de ayuda, al tiempo que promueve consideraciones humanitarias y soluciones prácticas que faciliten el acceso al combustible y la energía.

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